miércoles, 5 de diciembre de 2012
CRONICA-VIAJE
POR EL MAGDALENA MEDIO-PUERTO BERRÍO (ANTIOQUIA)
El Magdalena medio es un lugar soñado, de
esos donde una vez que entraste no quieres salir.
Desde las casas, hasta el río magdalena, sus
calles y senderos, su cultura y su gente, todo es un sueño; allí se encuentra
Puerto Berrío, un lugar acogedor, además de ser un pueblo grande y con mucha
historia.
Este cuenta con espacios modernos como
shoppings, restaurantes, hoteles, colores y mucha vida.
Desde Medellín con 450 Kms aproximadamente
por la autopista, y miles de curvas al pasar por Cisneros, se pueden observar
los hermosos paisajes de mi tierra antioqueña.
Con
motivo de una salida de investigación del curso de métodos cualitativos de la
universidad Minuto de Dios, fuimos los estudiantes de sexto semestre de
comunicación social y periodismo a visitar Puerto Berrío, un lugar que nos
cuenta los principios de la historia del Ferrocarril de Antioquia y del río mas
grande que tiene el país.
Cuando
llegamos a Puerto Berrío, lo primero que fuimos a visitar fue una sede de la
Universidad de Antioquia, en donde nos encontramos con el señor Yofre, quien
nos dio una grata bienvenida y nos enseñó todo sobre la cultura del Magdalena
alto, medio y bajo; himnos, música, vestimenta, comida, acentos, etc.
Luego
mientras unos fueron a almorzar al lado del puerto, mis compañeras Darli,
Nataly, Isabel y yo nos dedicamos a ir a la plaza principal, ya que estas
siempre cuentan mucho de su historia a través de sus iglesias y sus museos. Y
no me equivoqué, las grandes calles del parque guardan recuerdos que se plasman
en el pueblo y en su gente. Los jardines llenos de flores de temporada y las
galerías del mercado artesanal.
Aquí
están las imágenes de la iglesia, el puerto, el ferrocarril y calles con sus
cálidos y coloridos colores que nos remontan a una época colonial.
Allí nos comimos un helado y luego nos
encontramos con el resto del grupo en la casa museo, en donde un historiador
nos contó mas sobre los sucesos de este pueblo, el transporte por el rio y el
ferrocarril, y actualmente la moto-mesa, un novedoso transporte hecho por el
ingenio de colombianos, este consiste en poner una tabla con asientos y una
moto que impulsa por las vías del Ferrocarril, desde Antioquia hasta Santander.
En
cuanto a la violencia no contaron mucho, pues es de suponer que no quieren
asustar a los turistas o algo ocultan, solo decían que si tiraban muertos al río,
pero que eso ya pasó, y pues este era uno de los grandes miedos de muchas
compañeras que pensaban dos o mas veces
en como iban a hacer para navegar en este inmenso lugar lleno de agua y quien
sabe cuantas cosas mas.
Después
de casi dos horas de charla y bochorno fuimos a conocer la tal moto-mesa. Era
tal cual como la pensábamos, con sus tablas viejas, un poco insegura, pero muy
divertida.
Por
la suma de $1.000 pudimos cruzar el puente que limita a Antioquia con el
departamento de Santander, una bonita experiencia que tal vez nunca se olvide,
especialmente para aquellos que nunca han salido de nuestro departamento, pues
esto fue lo mas cercano que han tenido con otra tierra.
Ya
después de este recorrido nos separamos del grupo y pude ver con mis compañeras
las diferencias de clase, gente y costumbres que hay en el pueblo, desde
ranchitos hasta haciendas, militares por donde uno mire debido a tantos
batallones (4 para ser exactos y una brigada), gente con apariencia de mafia,
pescadores, moto-taxis haciendo ruido con sus pitos, turistas llamativos, entre
demás habitantes de allí.
Cansadas
y acaloradas de tanto bochorno que hace en lugar, fuimos a comer, bañarnos y
dormir, aunque bueno, lo de dormir no de dio mucho por el calor tan sofocante
que había.
A
las 6:00 am ya estaba despierta, pues había acabado de llegar Yuli, la dueña de
la casa en donde nos estábamos quedando, la salude y al rato nos pusimos a
desayunar. Listas para bañarnos y continuar con nuestro recorrido por Puerto
Berrío.
A
eso de las 10:00 am nos encontramos con
el resto del grupo en el puerto, allí estaban recogiendo de a $4.000 para
montar en lancha por el río Magdalena, mientras eso pasaba nos tomamos unas
micheladas perfectas para quitar la sed y bajar un poquito el sofoco.
Nos montamos a la lancha, muchas con susto pero
se arriesgaron al final, otros la verdad no supe porque no se montaron, el caso
fue que pasamos por algunas islas, cruzamos de nuevo el puente pero esta vez
por debajo y en transporte acuático, nos
refrescamos, no faltaron las fotografías asomando la cabeza por los lados de la
lancha, tocamos aquella agua “contaminada” pero nada nos pasó, todos salimos
con una sonrisa de satisfacción en nuestras caras.
Ya
teníamos el resto de día libre para realizar entrevistas y conocer un poco mas
de los alrededores del puerto, entonces cogimos rumbo hacia las areneras y
pescaderías, allí nos encontramos con unas señoras que arreglan los pescados
por $2.000, así es como se ganan la vida desde
hace casi 3 años. Mas adelante nos encontramos con señores pescadores,
ellos nos explicaron sobre los tipos de redes que hay, como tiran a pescar, que
tipo de pescados cogen, de que tamaños y temporadas. Ellos muy amañados con
nosotras nos contaron casi todo lo que se debe saber de la pesca.
Ya
nos fuimos a almorzar al parque principal y hacíamos tiempo mientras bajaba un
poquito el sol para irnos a refrescar un poco a la casa, pero primero fuimos a
saludar a un familiar de una de mis compañeras y de paso ir a tomarnos fotos en
uno de los trenes del Ferrocarril de Antioquia, ubicado al lado de la décima cuarta brigada. Llegaron unos soldados como “gallinazos” a mirar que
encontraban entre nosotras y llamaban a otros con gritos pa’ que vinieran a
vernos, pero muy amables nos tomaron las fotografías, e incluso no faltó el que
por su parte saco una cámara y nos tomó algunas fotos sin permiso.
Entonces
nos fuimos a la casa para terminar de alistar las cosas y coger de nuevo el
rumbo hacia Medellín. El pensado era salir a las 4:00 pm, pero por ponernos a
roncear comprando cosas para traer a nuestras casas, nos dejó el bus y el único
que había disponible salía a las 5:30 pm, ya aburridas por esto nos quedamos
sentadas en unas escalitas tomando jugo y hablando de esta experiencia tan
bonita que tuvimos, pues esto fue lo mejor que ha podido pasar en el semestre y
que nos ayudo a des-estresarnos bastante.
5:30
pm, por primera vez sentí aire fresco, aunque bueno, era el acondicionado del
bus, pero frescura en todo caso. Le dijimos al conductor que por favor nos
pusiera salsa en el camino para no aburrirnos y marearnos a punta de rancheras,
el señor nos hizo caso, pero no faltaron las personas de la parte de atrás que
chistaron por la música, Nataly y yo solo nos reíamos, hasta que a mitad del
camino cambiaron por vallenatos y decían “eee por fin” y nosotras, ¡eso también
nos gusta!, molestamos mucho en la venida, comíamos uvas y nos tirábamos las
pepitas, solo se escuchaban nuestras risas.
Faltando
como dos horas para llegar, por fin pude dormir un ratico, pero me desperté en
Girardota lista para agarrar mi equipaje y bajarme del bus en Niquia, me
despedí de mis compañeras y la gente de atrás me miraba.
Cogí
taxi hasta mi casa y mientras tanto iba pensando en todos esos paisajes, en lo
bonito que es conocer otras culturas y la historia de nuestro Departamento, de
todo se aprende y que bonito que es el conocimiento.
Ya
en mi casa dejé todo eso atrás y solo pensaba en darme un baño con agua fría.
Tengo que decir que la “tiamina” si que me ayudó, pues solo me picó un zancudo y la ronchita era la mas mínima, pero la ironía de la vida es que no me
salieron ronchas por allá pa’ que me venga a dar alergia por el frío de acá,
jajaja, cosas locas que pasan.
Solo
me queda por decir que después de este viaje me dan muchas ganas de seguir
conociendo mi país, visitar todos estos lugares tan bonitos, toda esta variedad
de gente que hay, y que no hay necesidad de tener mucha plata para pasarla
bien, pues solo me gasté lo de los pasajes y $30.000 en demás cosas.
Por: Carolina Isaza
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