miércoles, 5 de diciembre de 2012

RESEÑA DEL LIBRO 

Luis Fernando Montoya Soto. El campeón de la vida

Autor: Jaime Herrera Correa 

Editorial: Sílaba Editores (Medellín, Colombia)
Postobón S.A.

Año de edición: 2010

ISBN: 9789589917480

Formato: Libro

Terminado: Rústica

Tamaño: 15 x 22 cm.

Número de páginas: 208

El libro "El campeón de la vida", fue escrito por Jaime Herrera Correa, comunicador social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y ademas egresado de la Universidad Autónoma Latinoamericana con estudios de ciencias políticas y derechos humanos en el año 2008. También hizo una tecnología para ser técnico de fútbol en el Cenef. 

Ha sido redactor deportivo del periódico EL COLOMBIANO de Medellín y ha cubierto eventos como el Mundial de fútbol Sudáfrica -2010. Ha sido docente de periodismo deportivo en varias universidades. Es socio del Cipa (Circulo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia) y de la Acord (Asociación Colombiana de Redactores Deportivos).

Su primera publicación fue la Pasión del fútbol colombiano, editado por Hombre Nuevo Editores 2008.

Luis Fernando Montoya, "El profe" conocido por dirigir al Once Caldas, quien antes de aquel accidente estuvo cerca de dirigir en , Argentina, México y Europa, aquel que fue el Mejor Técnico de América en el año 2004 y el que en el año 2009 fue seleccionado como uno de los 100 mejores orientadores del mundo ocupando el puesto 95.

Este libro habla de sus múltiples facetas y el proceso de recuperación que tuvo aquel campeón a punta de superación personal, demostrándole al mundo que cuando se tiene fe y se quiere la vida, todo es posible, lo que hace visible también la obra de Dios. 

Esta biografía será el escenario para hacer públicas las distintas etapas de la vida y obra de Luis Fernando. En la primera parte del libro se intenta reconstruir la infancia y su juventud, pese a que fueron muchos los inconvenientes para conocer detalles de su vida por diversos motivos. Sin embargo, se trata de enriquecer las primeras etapas con los pasos iniciales en el fútbol, su ascenso y aquellos logros que lo bañaron de gloria. 

En la segunda parte de El campeón de la vida se muestra al profesor Montoya dando ejemplo de su capacidad de superación, demostrando que con fe y tesón se pueden dejar de lado las limitaciones convirtiéndose, gracias a los avances en su recuperación, en un referente para los discapacitados y personas que lo tienen todo pero se complican la vida ante la más mínima adversidad. 

También se pueden mostrar algunas de las figuras mas destacadas en el mundo del fútbol como lo es Francisco Maturana, entre muchos técnicos y futbolistas, el acompañamiento que ha tenido por parte de políticos, empresarios, periodistas, sacerdotes, cantantes y gente de la comunidad en general.


Fuente: Libro Luis Fernando Montoya-El Campeón de la Vida.


Por: Carolina Isaza Girón



HOGAR DEL DESVALIDO-PRACTICA EN RESPONSABILIDAD SOCIAL


Por: Carolina Isaza


Por: Carolina Isaza

CRONICA-VIAJE POR EL MAGDALENA MEDIO-PUERTO BERRÍO (ANTIOQUIA)
El Magdalena medio es un lugar soñado, de esos donde una vez que entraste no quieres salir.
Desde las casas, hasta el río magdalena, sus calles y senderos, su cultura y su gente, todo es un sueño; allí se encuentra Puerto Berrío, un lugar acogedor, además de ser un pueblo grande y con mucha historia.
Este cuenta con espacios modernos como shoppings, restaurantes, hoteles, colores y mucha vida.
Desde Medellín con 450 Kms aproximadamente por la autopista, y miles de curvas al pasar por Cisneros, se pueden observar los hermosos paisajes de mi tierra antioqueña.
Con motivo de una salida de investigación del curso de métodos cualitativos de la universidad Minuto de Dios, fuimos los estudiantes de sexto semestre de comunicación social y periodismo a visitar Puerto Berrío, un lugar que nos cuenta los principios de la historia del Ferrocarril de Antioquia y del río mas grande que tiene el país.
Cuando llegamos a Puerto Berrío, lo primero que fuimos a visitar fue una sede de la Universidad de Antioquia, en donde nos encontramos con el señor Yofre, quien nos dio una grata bienvenida y nos enseñó todo sobre la cultura del Magdalena alto, medio y bajo; himnos, música, vestimenta, comida, acentos, etc.

Luego mientras unos fueron a almorzar al lado del puerto, mis compañeras Darli, Nataly, Isabel y yo nos dedicamos a ir a la plaza principal, ya que estas siempre cuentan mucho de su historia a través de sus iglesias y sus museos. Y no me equivoqué, las grandes calles del parque guardan recuerdos que se plasman en el pueblo y en su gente. Los jardines llenos de flores de temporada y las galerías del mercado artesanal.
Aquí están las imágenes de la iglesia, el puerto, el ferrocarril y calles con sus cálidos y coloridos colores que nos remontan a una época colonial.
 Allí nos comimos un helado y luego nos encontramos con el resto del grupo en la casa museo, en donde un historiador nos contó mas sobre los sucesos de este pueblo, el transporte por el rio y el ferrocarril, y actualmente la moto-mesa, un novedoso transporte hecho por el ingenio de colombianos, este consiste en poner una tabla con asientos y una moto que impulsa por las vías del Ferrocarril, desde Antioquia hasta Santander.
En cuanto a la violencia no contaron mucho, pues es de suponer que no quieren asustar a los turistas o algo ocultan, solo decían que si tiraban muertos al río, pero que eso ya pasó, y pues este era uno de los grandes miedos de muchas compañeras que pensaban  dos o mas veces en como iban a hacer para navegar en este inmenso lugar lleno de agua y quien sabe cuantas cosas mas. 
Después de casi dos horas de charla y bochorno fuimos a conocer la tal moto-mesa. Era tal cual como la pensábamos, con sus tablas viejas, un poco insegura, pero muy divertida.
Por la suma de $1.000 pudimos cruzar el puente que limita a Antioquia con el departamento de Santander, una bonita experiencia que tal vez nunca se olvide, especialmente para aquellos que nunca han salido de nuestro departamento, pues esto fue lo mas cercano que han tenido con otra tierra.   
   

Ya después de este recorrido nos separamos del grupo y pude ver con mis compañeras las diferencias de clase, gente y costumbres que hay en el pueblo, desde ranchitos hasta haciendas, militares por donde uno mire debido a tantos batallones (4 para ser exactos y una brigada), gente con apariencia de mafia, pescadores, moto-taxis haciendo ruido con sus pitos, turistas llamativos, entre demás habitantes de allí.
Cansadas y acaloradas de tanto bochorno que hace en lugar, fuimos a comer, bañarnos y dormir, aunque bueno, lo de dormir no de dio mucho por el calor tan sofocante que había.
A las 6:00 am ya estaba despierta, pues había acabado de llegar Yuli, la dueña de la casa en donde nos estábamos quedando, la salude y al rato nos pusimos a desayunar. Listas para bañarnos y continuar con nuestro recorrido por Puerto Berrío.
A eso de las 10:00  am nos encontramos con el resto del grupo en el puerto, allí estaban recogiendo de a $4.000 para montar en lancha por el río Magdalena, mientras eso pasaba nos tomamos unas micheladas perfectas para quitar la sed y bajar un poquito el sofoco.

Nos  montamos a la lancha, muchas con susto pero se arriesgaron al final, otros la verdad no supe porque no se montaron, el caso fue que pasamos por algunas islas, cruzamos de nuevo el puente pero esta vez por debajo y  en transporte acuático, nos refrescamos, no faltaron las fotografías asomando la cabeza por los lados de la lancha, tocamos aquella agua “contaminada” pero nada nos pasó, todos salimos con una sonrisa de satisfacción en nuestras caras.


Ya teníamos el resto de día libre para realizar entrevistas y conocer un poco mas de los alrededores del puerto, entonces cogimos rumbo hacia las areneras y pescaderías, allí nos encontramos con unas señoras que arreglan los pescados por $2.000, así es como se ganan la vida desde  hace casi 3 años. Mas adelante nos encontramos con señores pescadores, ellos nos explicaron sobre los tipos de redes que hay, como tiran a pescar, que tipo de pescados cogen, de que tamaños y temporadas. Ellos muy amañados con nosotras nos contaron casi todo lo que se debe saber de la pesca.




Ya nos fuimos a almorzar al parque principal y hacíamos tiempo mientras bajaba un poquito el sol para irnos a refrescar un poco a la casa, pero primero fuimos a saludar a un familiar de una de mis compañeras y de paso ir a tomarnos fotos en uno de los trenes del Ferrocarril de Antioquia, ubicado al lado de la décima cuarta brigada. Llegaron unos soldados como “gallinazos” a mirar que encontraban entre nosotras y llamaban a otros con gritos pa’ que vinieran a vernos, pero muy amables nos tomaron las fotografías, e incluso no faltó el que por su parte saco una cámara y nos tomó algunas fotos sin permiso.



Entonces nos fuimos a la casa para terminar de alistar las cosas y coger de nuevo el rumbo hacia Medellín. El pensado era salir a las 4:00 pm, pero por ponernos a roncear comprando cosas para traer a nuestras casas, nos dejó el bus y el único que había disponible salía a las 5:30 pm, ya aburridas por esto nos quedamos sentadas en unas escalitas tomando jugo y hablando de esta experiencia tan bonita que tuvimos, pues esto fue lo mejor que ha podido pasar en el semestre y que nos ayudo a des-estresarnos bastante.
5:30 pm, por primera vez sentí aire fresco, aunque bueno, era el acondicionado del bus, pero frescura en todo caso. Le dijimos al conductor que por favor nos pusiera salsa en el camino para no aburrirnos y marearnos a punta de rancheras, el señor nos hizo caso, pero no faltaron las personas de la parte de atrás que chistaron por la música, Nataly y yo solo nos reíamos, hasta que a mitad del camino cambiaron por vallenatos y decían “eee por fin” y nosotras, ¡eso también nos gusta!, molestamos mucho en la venida, comíamos uvas y nos tirábamos las pepitas, solo se escuchaban nuestras risas.
Faltando como dos horas para llegar, por fin pude dormir un ratico, pero me desperté en Girardota lista para agarrar mi equipaje y bajarme del bus en Niquia, me despedí de mis compañeras y la gente de atrás me miraba.
Cogí taxi hasta mi casa y mientras tanto iba pensando en todos esos paisajes, en lo bonito que es conocer otras culturas y la historia de nuestro Departamento, de todo se aprende y que bonito que es el conocimiento.
Ya en mi casa dejé todo eso atrás y solo pensaba en darme un baño con agua fría. Tengo que decir que la “tiamina” si que me ayudó, pues solo me picó un zancudo y la ronchita era la mas mínima, pero la ironía de la vida es que no me salieron ronchas por allá pa’ que me venga a dar alergia por el frío de acá, jajaja, cosas locas que pasan.
Solo me queda por decir que después de este viaje me dan muchas ganas de seguir conociendo mi país, visitar todos estos lugares tan bonitos, toda esta variedad de gente que hay, y que no hay necesidad de tener mucha plata para pasarla bien, pues solo me gasté lo de los pasajes y $30.000 en demás cosas.

Por: Carolina Isaza